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La arquitecta que diseña para la felicidad

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Maria Luisa Girón es una persona muy alegre, tranquila, paciente, empresaria y emprendedora, con mucha creatividad, llena de pasión por los animales, la naturaleza, y por todos los procesos manuales como cerámica, manualidades, o la cocina. También es Especialista en Intervención creativa de Colegiatura y hoy puedes conocer un poco de su historia.

Soy de Medellín, nací el 9 de abril de 1986, y estudié arquitectura. Me han encantado siempre los procesos creativos, pues me ha generado mucha curiosidad cómo el cerebro puede expandirse más, creativamente hablando. Cada idea te puede generar otra y otra, y desde pequeña eso me ha llamado mucho la atención.

Creo que lo que me llevó a estudiar arquitectura, más que soñarme hacer una casa, fue que siempre me ha encantado mucho todo este tema que tenga que ver con todo lo que podamos hacer con las manos. Me enamoré de la carrera en sí en la universidad, con todos esos procesos manuales donde las ideas se plasmaban en las maquetas, en los planos, donde uno podía soñar en el cerebro y lograr que las manos fueran capaces de expresar esas ideas.

Fui educada en el mundo creativo desde pequeña. Soy hija de Lilly Oquendo y Antonio Girón, ambos muy diferentes entre sí, pero sumamente creativos los dos. Mi mamá también es arquitecta y ella ha sido, y sigue siendo, una de las pioneras en creatividad y en el desarrollo sensible del ser, entonces siempre he estado en todo este ambiente, en todo este tema creativo. Por otra parte, mi papá era lo opuesto, ingeniero mecánico de profesión, e hijo de carpintero como mi mamá. Poseía mucha habilidad manual, mucha capacidad creativa manualmente, y era gerente de planeación en la Siderúrgica de Medellín S.A. (Simesa), entonces tenía que planear constantemente al desbaratar todos esos hornos, volverlos a armar y crear soluciones, entonces él también siempre fue una persona increíblemente creativa.

Me crie en estos dos mundos, en el del arte y la arquitectura. Mi mamá era una mujer súper profesional, y yo era la tercera hija, mis papás me tuvieron a los 40, y mis hermanos mayores eran mucho más grandes que yo. Cuando yo nací mamá estaba en un boom profesional y creativo, ella fue profesora universitaria y siempre estuvo pendiente de las últimas tendencias en creatividad, de los últimos estudios.

Recuerdo mi niñez sentada en aulas de arquitectura y de creatividad, esperando que ella diera sus clases, y eso es lo que me ha hecho lo que soy hoy, y ha sido gran parte de lo que me gusta de mí.

Soy Especialista en Intervención Creativa de Colegiatura, tengo un diplomado en Pastelería y Repostería de Colegiatura, también cursos de Design Thinking, y hago muchos cursos de Mujer Holística, eso me encanta.

Como tengo un perfil creativo y flexible, llegó un momento en el que aprendí lo que necesitaba aprender de la construcción, en la empresa para la que trabajaba, y me empecé a sentir un poco ahogada. También en esa época tuve dificultades familiares y personales, entonces esa crisis en mi vida me hizo más humana, y me aterrizó, me di cuenta que tenía un montón de basura en mí que no servía para nada, de la que era momento de dejar a un lado.

En ese momento me llegó la información de la especialización, y yo dije bueno, quiero empezar a estudiar y mi mamá inmediatamente me apoyó. Para mí lo importante era que lo que fuera a estudiar me abriera el cerebro, me abriera mi capacidad creativa, de generar ideas, de poder expresarme. Mi mamá me dijo: “En Colegiatura está el curso que tanto habíamos intentado montar en las otras universidades. Es espectacular”. 
Ahora puedo decir fácilmente que la especialización fue uno de los momentos de quiebre de mi vida. Creo que la especialización logra algo que no lo logran otros estudios, y que es vital, te da la oportunidad de conocerté a ti mismo desde la creatividad, pero también desde lo humano.

En mi cohorte fuimos muy pocos, y cada uno estaba como en una situación muy similar a la mía. Yo creo que el universo a uno siempre lo junta con las personas que lo tiene que juntar, hoy seguimos siendo amigos. Todos llegamos en crisis, con muchas dudas de la vida, dudas del sistema educativo, muchas inquietudes. Y fue en esa primera etapa de autorreconocimiento en donde algo me hizo un boom. Yo incluso preguntaba por las notas y cuánto había sacado, y me decían: “Es que acá no vienes a competir, acá vienes a crecer.”

Hoy tengo una oficina de arquitectura que se llama FIILIN Make it Real. Su nombre proviene de “feeling” que existe entre dos personas, de esa química, y de “filling” de llenar. En mi empresa el cliente llega y debe pensar en su casa como una caja vacía y que vamos a empezar a llenar. Eso no quiere decir que no sigamos los referentes que puedan traer, sino que los vamos a usar, pero también vamos a conocerte por medio de esta experiencia. Vamos a ver quién es esa persona, vamos a ver ese desnudo del alma y vamos a ver cuál es tu tejido dentro de esa experiencia tuya y vamos a llenar la caja. Ese es nuestro punto diferenciador, y hace que tengamos una mirada diferente, más sensible, lista para esos deseos del alma, que a veces están escondidos. Queremos diseñar un espacio para que las personas tejan vínculos afectivos, que esas paredes, pisos y escaleras, le hablen y se relacionen con él.

El propósito de FIILIN Make it Real es dar felicidad, y que este método no esté solamente en las casas, sino en las empresas. Es una promesa difícil, que cada día luchamos por cumplir, para que las personas vivan mejor y se muestren afectadas por los espacios.

Debemos diseñar el espacio dentro de la tendencia arquitectónica y de diseño, dentro de toda esa calidad y de todos esos requerimientos, y dentro de la técnica que implica un buen diseño como el oficio arquitectónico, pero también hacerlo desde el alma y el corazón.

Memorias de la Habitación Viviente, como se llamó mi cartografía y mi intervención, es una experiencia, una intervención, es la fuente de materia prima que uno puede tener del cliente para crear. Esta investigación está en un punto en donde llevamos casi seis años en donde nos damos cuenta que la interpretación de cada cliente es lo que realmente yo como arquitecta necesito para diseñar espacios que se necesiten, espacios anhelados.

Esta no es solo una especialización para el campo laboral, también lo es para el ser. Mezcla a la perfección las dos cosas. Yo me entregué al proceso, tanto desde lo personal como desde lo profesional. Me ayudó a entender mi punto de vista, por qué soy lo que soy, lo que he vivido, vi la importancia de lo que me hizo sufrir, lo que me dio alegría.

Por eso la especialización no es fuerte solo desde lo profesional, así tenga un método que hace que lo creativo se pueda convertir en un proyecto efectivo. Es útil para todo el mundo corporativo, pues es una especialización totalmente integral. Es muy holística, porque integra el ser, el espíritu, pero también lo material, lo que posibilita resultados en empresa o en una sociedad.

Institución de Educación Superior sujeta a inspección y vigilancia por el Ministerio de Educación Nacional (DECRETO 1295 DE 2010, ARTÍCULO 39)